
Que hace tiempo que el diario El Mundo perdió definitivamente el norte es algo que nadie duda. Yo me crié en un hogar de derechas y reconozco que coqueteé con dicha ideología cuando era un adolescente. Y es que tanto en mi casa como en mi colegio de curas ultra pijo, todos eras simpatizantes de la por entonces Alianza Popular… y yo, por mimetismo, intentaba encontrar un sitio donde no sentirme diferente al resto. No es de extrañar, pues, que me criase leyendo al ABC y comulgase con todo lo que decía dicho diario.
Pero según fui creciendo y evolucionando, me di cuenta de los valores que dicha prensa representaba y justo en ese momento surgió otro diario, El Mundo, que rellenaba un hueco que nadie parecía haber ocupado. Y es que se posicionó más o menos en tierra de nadie: no se le podía definir ni de derechas ni de izquierdas, surgió con ganas de ser un periódico progresista e independiente y algo que comenzaba a ser muy importante para mí, bastante gay friendly. Recuerdo la época en la que las primeras manifestaciones del Orgulo gay empezaron a tener cierta relevancia… El Mundo era quien más páginas les dedicaba mientras que tanto el ABC como El País apenas les dedicaban unas líneas. Entonces comenzó mi cruzada particular para que en mi casa dejasen de comprar el diario de Ansón, con ese diseño de entreguerras y ese look tan casposo y se pasaran a uno que a mi me parecía bastante mas moderno como era el de Pedrojota.
Pero poco a poco dicho diario comenzó a sufrir una evolución (o involución, por llamarlo de algún modo). El periódico que en su momento fue, según la revista Shangay, el que mas apoyó la causa Gay, el periódico que no se alineaba con ninguna ideología concreta… empezó a desviarse peligrosamente hacia los sectores más peligrosos de la extrema derecha.
¿Tuvo algo que ver en todo esto una señorita llamada Exuperancia Rapú? No lo sé, pero el caso es que Pedrojota, por querer borrar de un plumazo esas imágenes que tanto le atormentaban y que quizás le ligaban demasiado a ese sector de la sociedad al que tanto quiso unirse para hacerse el progre, borró también de forma radical esa imagen que se había labrado de persona abierta y liberal, uniéndose, en una especie de lavado de cara, a los sectores más conservadores de este país. Y el resto lo conocemos todos… El Mundo pasó de ser un periódico de los denominados serios, a ser el equivalente en este país a la prensa amarilla que se vende como tal en cualquier lugar del mundo, con la diferencia de que allí esta prensa no se disfraza de nada y és lo que és, mientras aquí trata de hacerse un hueco entre la prensa de calidad.
La última teoría conspirativa de este diario no es aquella que nos habla del Ácido Bórico, los peritos, el Typex, el misterioso Skoda o La Orquesta Mondragón, sino la de una presunta alianza entre los dos periódicos más serios, El País y el ABC, para desprestigiarle (leed el ediorial de hoy de dicho diario: Dos Siameses contra el Mundo, se titula en un alarde de imaginación y de juegos de palabras). Parece ser que el motivo de dicha alianza es que tras el último estudio del EGM, tanto El País como el ABC han perdido lectores, mientras que El Mundo es el único que ha ganado unos 40.000, y ésto es algo que dichos diarios no pueden soportar, de forma que han unido sus fuerzas para desprestigiar y callar la boca al adalid de La Verdad… Me creo lo del aumento del número de lectores: de todos es sabido que en este país lo que triunfa es el sensacionalismo y la prensa amarilla (ved si no cuales son las revistas más vendidas o los programas de televisión más vistos). No es de extrañar pues, que habiendo descubierto que el filón de la mierda vende, este diario haya aumentado su tirada en mas de 40.000 ejemplares… ¿pero merecía la pena, Pedrojota?
Mientras tanto en mi casa han vuelto al ABC... algo es algo.